viernes, 19 de febrero de 2016

Cirugía laparoscópica antirreflujo y de hernia hiatal


El término acidez estomacal ha sido sobreutilizado en los últimos tiempos, muchos medicamentos prometen mejorar su sintomatología, pero no ofrecen una solución real para prevenirla. Lo que poco se sabe es que esta afección es un efecto del reflujo gastroesofágico.

La situación anteriormente descrita se da en el marco del proceso de digestión. Los alimentos ingeridos pasan por un tubo denominado esófago,  en cuyo extremo inferior se encuentra el esfínter esofágico (EEI) (que tiene forma de anillo muscular). Este permite que lo ingerido llegue al estómago. Posteriormente el EEI se cierra con el fin de impedir que los jugos gástricos- que son bastante ácidos- retornen hacia el estómago. Cuando este último paso no ocurre, se produce acidez y se quema la porción inferior del esófago, generando irritación e inflamación.
En este sentido existe una afección denominada hernia hiatal, que se produce cuando  una porción del estómago se abulta a través del hiato, –pequeña apertura- en el diafragma. Es decir, se da un desplazamiento del estómago hacia el torax, en el que el contenido gástrico puede pasar con facilidad al esófago, produciendo el ya definido reflujo gastroesofágico.
En muchas ocasiones una modificación de la dieta, la ingesta de antiácidos, la pérdida de peso, la reducción del consumo de tabaco y licor y el cambio en los hábitos de sueño pueden contribuir a evitar la aparición del reflujo gastroesofágico. Sin embargo, existen casos en los que estos cambios no son suficientes y se debe recurrir a la cirugía laparoscópica antirreflujo y de hernia hiatal, con el fin de evitar un mayor deterioro del esófago.
En el primer momento de la cirugía laparoscópica antirreflujo y de hernia hiatal se repara la afección de hiato, posteriormente el cirujano envuelve la parte superior del estómago alrededor del extremo del esófago, utilizando algunas suturas que crean presión en el extremo del esófago e impiden  que el ácido gástrico y el alimento se devuelvan desde el estómago hacia el esófago.
Las ventajas de la cirugía vía laparoscópica radican en la reducción del dolor posoperatorio, una estadía hospitalaria más breve, el retorno rápido a las actividades cotidianas y una mínima cicatrización.

Finalmente, es preciso estar atento frente a la aparición de la acidez como sintomatología del reflujo gastroesofágico, pues en un largo plazo puede generar daños severos en el esófago, para su mejoría se recomienda consumir alimentos livianos, practicar ejercicio y modificar los hábitos de sueños. Si con estos cambios no se disminuye la afección, es preciso consultar con un cirujano experto en vía laparoscópica.